Five hundred years of resistance, carved in balsa wood.Quinientos años de resistencia, tallados en madera de balsa.
When Spanish conquistadors arrived in these mountains more than 500 years ago, the Boruca people carved fierce “diablito” masks and wore them into battle — the invaders called them little devils, and the name became a badge of honor. The Boruca were never conquered.Cuando los conquistadores españoles llegaron a estas montañas hace más de 500 años, el pueblo boruca talló feroces máscaras de “diablitos” y las llevó a la batalla — los invasores los llamaron diablitos, y el nombre se volvió un símbolo de honor. Los borucas nunca fueron conquistados.
The mask itself is older than that battle, Kamel says. Long before the Spanish came, Boruca ancestors were already carving and wearing masks in shamanic ceremony — and pre-Hispanic gold masks and earrings found in this region show the tradition reaches back further still. A mask’s purpose was as much practical as spiritual: it hides the face, and a hidden face unsettles whoever stands in front of it. When the conquistadors arrived, that same instinct to intimidate was turned on the invaders.La máscara misma es más antigua que esa batalla, dice Kamel. Mucho antes de que llegaran los españoles, los ancestros borucas ya tallaban y usaban máscaras en ceremonias chamánicas — y máscaras de oro y zarcillos prehispánicos hallados en esta región muestran que la tradición se remonta aun más atrás. El propósito de una máscara era tanto práctico como espiritual: oculta el rostro, y un rostro oculto inquieta a quien lo tiene enfrente. Cuando llegaron los conquistadores, ese mismo instinto de intimidar se volvió contra los invasores.
Every year, from December 30 to January 2, the community relives that victory in the Juego de los Diablitos: masked dancers battle a bull that represents the conquest — and win, again and again.Cada año, del 30 de diciembre al 2 de enero, la comunidad revive esa victoria en el Juego de los Diablitos: danzantes enmascarados enfrentan a un toro que representa la conquista — y vencen, una y otra vez.
It begins at midnight with the “nacencia” — the devils’ symbolic birth — announced by firecrackers from a hillside above the village. From there the devils move house to house, chanting the traditional “saloma” and blowing conch shells and cow horns. Costa Rica declared the Juego de los Diablitos part of the nation’s Intangible Cultural Heritage in 2017.Comienza a medianoche con la “nacencia” — el nacimiento simbólico de los diablitos — anunciada con cohetes desde una colina sobre el pueblo. Desde ahí los diablitos recorren casa por casa, entonando la tradicional “saloma” y soplando caracoles y cuernos de vaca. Costa Rica declaró el Juego de los Diablitos Patrimonio Cultural Inmaterial de la nación en 2017.

“The mask is not a souvenir. It is a document — proof that we are still here.”“La máscara no es un recuerdo. Es un documento — prueba de que seguimos aquí.”
Centuries before the Spanish ever reached these shores, chiefdom societies of the Diquís Delta in southern Costa Rica carved and polished nearly perfect stone spheres — some over two meters across — out of hard volcanic gabbro, roughly between 800 and 1500 CE. No one fully knows why. In 2014, UNESCO inscribed the sites as a World Heritage Trove: the “Precolumbian Chiefdom Settlements with Stone Spheres of the Diquís.”Siglos antes de que los españoles llegaran a estas costas, sociedades cacicales del Delta del Diquís, en el sur de Costa Rica, tallaron y pulieron esferas de piedra casi perfectas — algunas de más de dos metros de diámetro — en duro gabro volcánico, entre los años 800 y 1500 d.C. aproximadamente. Nadie sabe con certeza por qué. En 2014, la UNESCO inscribió los sitios como Patrimonio Mundial: los “Asentamientos Cacicales Precolombinos con Esferas de Piedra del Diquís.”
The people who shaped them are not the Boruca’s direct ancestors, but the Boruca have long kept oral traditions tying the spheres to ancestral, spiritual power. Every year, nearby Palmar Sur hosts a Spheres Festival — the very festival where Kamel first began exhibiting his own work, alongside this much deeper past.Los pueblos que las tallaron no son los antepasados directos de los borucas, pero los borucas han mantenido tradiciones orales que vinculan las esferas con un poder ancestral y espiritual. Cada año, en la cercana Palmar Sur se celebra el Festival de las Esferas — el mismo festival donde Kamel expuso por primera vez su obra, junto a este pasado mucho más antiguo.
Kamel points to Palmar and Bolas de Buenos Aires as the documented quarry sites that supplied the stone — and to research by archaeologist Ifigenia Quintanilla showing this land has been continuously inhabited for some 10,000 years. To him, that unbroken thread is reason enough to call the sphere-makers kin, whatever the academic debate about direct lineage.Kamel señala a Palmar y Bolas de Buenos Aires como las canteras documentadas que abastecieron la piedra — y a la investigación de la arqueóloga Ifigenia Quintanilla, que muestra que esta tierra ha estado habitada de forma continua durante unos 10,000 años. Para él, ese hilo ininterrumpido es razón suficiente para llamar parientes a quienes tallaron las esferas, más allá del debate académico sobre el linaje directo.

Today just over 2,600 Boruca live across two territories in Costa Rica’s southern Brunca region, which takes its name from the people themselves. They are one of eight Indigenous peoples officially recognized in the country — together just under 2% of the national population — and the only one never subdued by the Spanish crown.Hoy viven poco más de 2,600 borucas en dos territorios de la región Brunca, en el sur de Costa Rica, que toma su nombre del propio pueblo. Son uno de los ocho pueblos indígenas reconocidos oficialmente en el país — en conjunto, poco menos del 2% de la población nacional — y el único que nunca fue sometido por la corona española.
By Kamel’s own account, that reach was once far greater — Boruca territory extended south into what is now Chiriquí, Panama, long before either country’s borders existed. Today’s two reservations are what remains of a much larger ancestral map.Según el propio Kamel, ese territorio alcanzaba antes mucho más — se extendía al sur hasta lo que hoy es Chiriquí, Panamá, mucho antes de que existieran las fronteras de ninguno de los dos países. Los dos territorios actuales son lo que queda de un mapa ancestral mucho más grande.
~2,600 people belong to the Boruca people today~2,600 personas pertenecen hoy al pueblo boruca
Two territories — Boruca and Rey Curré — both in Buenos Aires canton, PuntarenasDos territorios — Boruca y Rey Curré — ambos en el cantón de Buenos Aires, Puntarenas
One of eight Indigenous peoples officially recognized in Costa RicaUno de los ocho pueblos indígenas reconocidos oficialmente en Costa Rica
Never subdued by the Spanish crown — the only Costa Rican Indigenous people who can say soNunca sometido por la corona española — el único pueblo indígena de Costa Rica que puede decirlo
None of this survives on its own — it survives because someone keeps teaching it. Kamel’s own father, don Ismael, carved for decades and was honored with Costa Rica’s Premio Nacional de Cultura Popular Tradicional before passing the knife to his sons. In the territory’s schools today, children study carving and handicrafts as a subject alongside math and science — not an elective, a requirement, because a generation that never carved would be a generation that forgot.Nada de esto sobrevive solo — sobrevive porque alguien sigue enseñándolo. El propio padre de Kamel, don Ismael, talló durante décadas y fue distinguido con el Premio Nacional de Cultura Popular Tradicional de Costa Rica antes de pasar el cuchillo a sus hijos. En las escuelas del territorio, los niños hoy estudian tallado y artesanía como materia, junto a matemáticas y ciencias — no una opción, un requisito, porque una generación que nunca tallara sería una generación que olvidó.


Kamel signs every piece KRUA^DENKA — “footprint of the jaguar” — two words from Brunca, the Boruca’s own language. Brunca belongs to the Chibchan language family, and today it counts among the world’s most endangered: some linguists list it as extinct as a first language, with only elders remembering it in full. But it hasn’t disappeared from Boruca life — it is taught as a subject in the territory’s elementary schools, kept alive word by word by teachers determined that the next generation will still recognize their own language.Kamel firma cada obra KRUA^DENKA — “la huella del jaguar” — dos palabras en brunca, la lengua propia del pueblo boruca. El brunca pertenece a la familia lingüística chibcha, y hoy se cuenta entre los idiomas más amenazados del mundo: algunos lingüistas lo consideran extinto como primera lengua, y solo los ancianos lo recuerdan por completo. Pero no ha desaparecido de la vida boruca — se enseña como materia en las escuelas del territorio, mantenido vivo palabra por palabra por maestros decididos a que la próxima generación aún reconozca su propia lengua.
Alongside the mask, the Boruca keep a textile tradition every bit as demanding: cotton grown on the reservation, hand-spun on drop spindles, then woven on a pre-Columbian backstrap loom — the same technique used here for centuries, no two pieces ever quite alike.Junto a la máscara, los borucas conservan una tradición textil igual de exigente: algodón cultivado en el territorio, hilado a mano con husos, y tejido en un telar de cintura precolombino — la misma técnica usada aquí durante siglos, sin que dos piezas sean nunca del todo iguales.
The color comes from the land itself: indigo, achiote and other local plants for reds, blues and golds — and, more rarely, a purple drawn by hand from a Pacific coast sea snail, a dye technique only a handful of communities on Earth still practice. In the 1970s, a group of Boruca women founded La Flor de Boruca to protect and pass on the weaving patterns, which are never written down — only remembered.El color viene de la propia tierra: añil, achiote y otras plantas locales para rojos, azules y dorados — y, más raro aún, un morado extraído a mano de un caracol marino del Pacífico, una técnica de teñido que solo un puñado de comunidades en el mundo aún practica. En la década de 1970, un grupo de mujeres borucas fundó La Flor de Boruca para proteger y transmitir los patrones de tejido, que nunca se escriben — solo se recuerdan.

The Boruca territory covers roughly 12,470 hectares of the Talamanca foothills along the Térraba River, in Buenos Aires canton — part of it set aside as protected forest. Families still grow much of what they eat: corn, beans, rice and root vegetables close to home, coffee and cacao on the hillsides, alongside cattle, pigs and poultry.El territorio boruca cubre aproximadamente 12,470 hectáreas de las estribaciones de Talamanca a lo largo del río Térraba, en el cantón de Buenos Aires — parte de él reservado como bosque protegido. Las familias todavía cultivan buena parte de lo que comen: maíz, frijoles, arroz y tubérculos cerca de casa, café y cacao en las laderas, junto con ganado, cerdos y aves.
That same forest supplies almost everything Kamel works with: the balsa that becomes a mask, the cotton that becomes a textile, the plants that become a dye. Elders hold generations of knowledge about which plants heal and which pigments hold their color — knowledge passed by hand and by voice, the same way the language is. Every piece Kamel makes starts, quite literally, with the land staying whole.Ese mismo bosque provee casi todo con lo que trabaja Kamel: la balsa que se vuelve máscara, el algodón que se vuelve textil, las plantas que se vuelven tinte. Los mayores guardan generaciones de conocimiento sobre qué plantas curan y qué pigmentos mantienen su color — conocimiento que se transmite de mano en mano y de voz en voz, igual que la lengua. Cada pieza que hace Kamel empieza, literalmente, con que la tierra se mantenga entera.

Each mask begins as a single block of balsa wood, light and strong, grown in these same forests. It is carved with knives and gouges — no molds, no machines — then sanded and painted over days of fine detail work.Cada máscara comienza como un solo bloque de madera de balsa, ligera y fuerte, crecida en estos mismos bosques. Se talla con cuchillos y gubias — sin moldes ni máquinas — y luego se lija y se pinta durante días de trabajo fino.
Two great families of masks exist today: the diablitos, with horns and fangs, keepers of the origin story — and the ecólogicas, where jaguars, birds, butterflies and the forest itself bloom across the carved face. Kamel masters both.Hoy existen dos grandes familias de máscaras: los diablitos, con cuernos y colmillos, guardianes de la historia de origen — y las ecológicas, donde jaguares, aves, mariposas y el propio bosque florecen sobre el rostro tallado. Kamel domina ambas.
Buying a mask directly from a Boruca carver sustains the families of the territory and keeps this knowledge moving to the next generation.Comprar una máscara directamente a un tallador boruca sostiene a las familias del territorio y mantiene este conocimiento en camino hacia la siguiente generación.
A Boruca mask is never just decoration. Carvers say there’s no fixed rulebook — every artist adds their own reading — but certain figures return again and again, each carrying its own weight.Una máscara boruca nunca es solo decoración. Los talladores dicen que no hay un manual fijo — cada artista aporta su propia lectura — pero ciertas figuras se repiten una y otra vez, cada una con su propio peso.
Power and protection. Costa Rica’s largest cat, and the animal Kamel signs every piece after: KRUA^DENKA, the footprint of the jaguar.Poder y protección. El felino más grande de Costa Rica, y el animal con el que Kamel firma cada pieza: KRUA^DENKA, la huella del jaguar.
Vision from above, and a line to the spirit world. Owls and other birds appear as watchers, keeping sight of what humans on the ground cannot.Visión desde arriba, y un hilo hacia el mundo espiritual. Los búhos y otras aves aparecen como vigilantes, atentos a lo que los humanos en tierra no alcanzan a ver.
Transformation. A creature that is unmistakably one thing, then unmistakably another — the same change the mask asks of whoever wears it.Transformación. Una criatura que es inconfundiblemente una cosa, y luego inconfundiblemente otra — el mismo cambio que la máscara le pide a quien la lleva puesta.
Resistance itself — the mask that stared down the conquest and never blinked.La resistencia misma — la máscara que enfrentó a la conquista sin parpadear.
Other figures carry their own meaning: the deer for respect and a hunter’s restraint, the monkey for mischief and joy — and, worn only during the Juego de los Diablitos, the bull: the one mask in the whole story that plays the invader, and loses.Otras figuras tienen su propio significado: el venado por el respeto y la mesura del cazador, el mono por la travesura y la alegría — y, usado solo durante el Juego de los Diablitos, el toro: la única máscara de toda la historia que interpreta al invasor, y pierde.
In 2025, Kamel designed the Boruca-inspired artwork on Costa Rican football club Municipal Pérez Zeledón’s away jersey. In 2024, he designed the Sarastro costume for a reimagined, Indigenous-lens staging of La Flauta Mágica — a costume now headed to an exhibition at the Wilson House Museum in Washington, D.C. Five hundred years after the first diablito mask, Boruca culture is still stepping onto new stages.En 2025, Kamel diseñó el arte de inspiración boruca en la camiseta de visita del club de fútbol Municipal Pérez Zeledón. En 2024, diseñó el traje de Sarastro para una puesta en escena de La Flauta Mágica reinventada con mirada indígena — un traje que ahora va rumbo a una exposición en el Museo Wilson House, en Washington, D.C. Quinientos años después de la primera máscara de diablito, la cultura boruca sigue subiendo a nuevos escenarios.
Yes — just over 2,600 people belong to the Boruca today, living across two territories in Costa Rica’s southern Brunca region. They’re one of eight Indigenous peoples officially recognized in the country, and the only one never subdued by the Spanish crown.Sí — poco más de 2,600 personas pertenecen hoy al pueblo boruca, distribuidas en dos territorios del sur de Costa Rica. Son uno de los ocho pueblos indígenas reconocidos oficialmente en el país, y el único que nunca fue sometido por la corona española.
“Little devil” — the name Spanish conquistadors gave the masked warriors who fought them off. The Boruca kept the name and turned it into a badge of honor rather than an insult.“Pequeño diablo” — el nombre que los conquistadores españoles dieron a los guerreros enmascarados que los enfrentaron. Los borucas conservaron el nombre y lo convirtieron en un símbolo de honor en lugar de un insulto.
“Footprint of the jaguar” in Brunca, the Boruca’s own language. It’s the name Kamel signs on every piece he makes.“La huella del jaguar” en brunca, la lengua propia del pueblo boruca. Es el nombre que Kamel firma en cada pieza que hace.
Yes — see the Visit page for how to plan a trip and connect with Kamel directly.Sí — consulte la página Visítenos para planear su viaje y contactar a Kamel directamente.
Yes. Each one starts as a single block of balsa wood and is carved with knives and gouges — no molds, no machines — then sanded and painted by hand over several days.Sí. Cada una comienza como un solo bloque de madera de balsa y se talla con cuchillos y gubias — sin moldes ni máquinas — y luego se lija y pinta a mano durante varios días.
Mostly Spanish, day to day. Brunca, their own Chibchan language, is critically endangered — remembered in full mostly by elders, but still taught as a subject in the territory’s schools.En el día a día, principalmente español. El brunca, su propia lengua chibcha, está en grave peligro — solo los mayores lo recuerdan por completo, pero aún se enseña como materia en las escuelas del territorio.
Curious what a trip to Boruca and a visit with Kamel looks like?¿Curioso sobre cómo es un viaje a Boruca y una visita con Kamel?